¡Hola! Soy Ana Prado, y en nuestra asociación, Rutas de Sevilla, cuando los niños empiezan a venir, no se realizan una evaluación inicial estandarizada de forma sistemática, ya que existe una comunicación directa con el centro educativo y con los padres, que nos proporcionan la información que debemos saber a cerca de los niños y sus necesidades, es decir, los propios colegios se encargan de realizar las evaluaciones psicopedagógicas más profundas y comparten los resultados con nuestra asociación, de forma que podamos adaptar las intervenciones a las necesidades específicas de cada menor. Por otro lado, las familias, informan constantemente sobre la situación académica del niño y las áreas que debemos reforzar en la asociación. Esta coordinación entre la familia-asociación-centro, permiten proporcionar una atención integral y más individualizada.
Por otro lado, cuando los niños disponen de tiempo libre en la asociación se realizan pequeñas actividades educativas que nos permitan conocer su nivel en materias como lengua, matemáticas, inglés, ciencias, que aunque no tienen un carácter estrictamente evaluativo, sino más bien orientativo, proporcionan información útil sobre el nivel de adquisición de contenidos, como puede ser la compresión lectora o el razonamiento lógico. Además, también se trabajan aspectos emocionales y sociales, fomentando la participación en juegos cooperativos, que nos permiten evaluar también habilidades como la empatía o la gestión emocional.
Con todo esto, si existe alguna señal que pueda indicar la existencia de alguna dificultad del aprendizaje o alguna necesidad educativa especial, como dificultades de atención o problemas en la lectoescritura, que no haya sido detectada en el centro escolar, se procede a realizar una evaluación más detallada, pero todavía no se ha dado el caso. Estas evaluaciones no son diagnósticos en sentido clínico pero sí permiten hacer una primera aproximación a las posibles dificultades del menor. En los casos en que se sospecha de un trastorno específico como el TDAH, dislexia, discalculia... se elaboran actividades escritas y dinámicas de observación para poder diseñar estrategias personalizadas que nos permitan apoyar al niño en su desarrollo educativo y personal.
En definitiva, aunque no se parta de una evaluación inicial formal, el trabajo cotidiano, la observación constante y la colaboración activa con las familias, permiten detectar y atender cualquier tipo de dificultad que pueda interferir en la vida del niño.
¡Hola Ana! Encuentro muy interesante que en tu asociación den prioridad a la comunicación directa con las escuelas y las familias para ajustar las intervenciones a las necesidades de cada niño. La colaboración entre estas tres partes me parece fundamental para brindar una atención más personalizada y apropiada. Asimismo, las actividades educativas que lleváis a cabo en el tiempo libre, aunque no sean evaluadas formalmente, considero que son una manera estupenda de observar el avance de los niños de manera más natural y menos invasiva. Asimismo, aprecio que se reconozca la relevancia de los factores emocionales y sociales, puesto que son esenciales para el crecimiento integral de los niños. Coincido en que la supervisión continua y el seguimiento detallado son fundamentales para identificar posibles problemas, incluso si no se lleva a cabo una evaluación formal previa. ¡Felicidades por la labor que estáis realizando!
ResponderEliminar¡Hola Ana! me está encantando compartir esta experiencia de las prácticas contigo, ya que tener a alguien que te ayude y comparta ideas sobre como mejorar se agradece mucho. Espero que estés disfrutando y espero que podamos dejar nuestro granito de arena en la asociación.
ResponderEliminarHola Ana, sería conveniente que nos contaras si las observaciones se recogen en algún diario, o escalas... ¿Qué instrumentos se emplean para la evaluación?. Gracias, un saludo.
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