Ante todo expresar que el propósito de este mensaje no es, en absoluto, desacreditar al centro ni a sus profesionales, sino compartir algunas observaciones con la intención de proporcionar una visión objetiva sobre mi experiencia, ya que pese a que la estancia allí se hace amena y agradable gracias a los alumnos, hay aspectos de la organización y relaciones en los que habría que dedicar bastante para su mejora.
En primer lugar, he percibido que las relaciones entre los miembros del equipo de trabajo no se desarrollan de manera completamente profesional. La forma en la que se comunican entre sí me parece inapropiada para el entorno, con un uso excesivo de la confianza dentro del ámbito laboral. Asimismo, se percibe una falta de equilibrio en la dinámica entre los diferentes cargos del personal, lo cual, generara una jerarquía visible que no favorece la equidad.
Me gustaría detallar algunas situaciones concretas que me han llevado a estas conclusiones. Considero que el desempeño de mi tutor de prácticas, quien ocupa el cargo de director de la academia, no es el más adecuado dentro de un entorno educativo como en el que estamos. Su manera de dirigirse a los profesores suele ser mediante alzadas de voz, y la confianza excesiva en las maneras que dirigirse hacia los alumnos no resulta nada apropiada dentro del contexto. Además, su presencia en el aula es escasa, ya que generalmente se encuentra en su despacho, interviniendo únicamente para dar indicaciones a los alumnos, que poco sustento tienen, ya que no realiza un seguimiento activo de su proceso de aprendizaje.
Por otro lado, he notado una falta de coordinación en las directrices que se nos transmiten, ya que las instrucciones varían según la persona que las proporciona, lo que genera confusión. Además, la comunicación con el director resulta poco fluida, ya que, en diversas ocasiones, cuando nos dirigimos a él, se encuentra ocupado en otras tareas y muestra dificultad para comprender nuestras inquietudes o planteamientos.
En cuanto al trato recibido por parte del equipo docente, he observado que algunos profesores (aunque no en su totalidad) muestran poca consideración hacia nosotros. Desde nuestra posición, es evidente la diferencia en el trato que se nos otorga en comparación con otros profesionales que han sido contratados recientemente. En general, la conexión entre el equipo de trabajo es escasa, dado que quienes ocupan los cargos de mayor responsabilidad no muestran interés en establecer comunicación con nosotros. En este sentido, la única excepción parece ser una profesora que actúa como enlace en la comunicación interna.
Asimismo, considero que la academia presenta carencias en cuanto a la presencia de personal cualificado para niveles más avanzados, así como en la actualización y adaptación del material disponible a las necesidades específicas de los alumnos.
Por otro lado, en lo que respecta a la relación con mis compañeros de prácticas, me siento afortunado/a, ya que hemos generado un ambiente de apoyo mutuo, lo que ha contribuido a sobrellevar la situación general.
Finalmente, en lo que concierne a la interacción con las familias, no tengo mucho que aportar, dado que nuestro contacto con ellas es limitado, reduciéndose a ocasiones puntuales, como saludos al recoger a sus hijos.
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