¡Hola! Soy Alba García, y esta está siendo mi última semana de prácticas en el CEIP Maestro Antonio Rodríguez, un centro que desde el primer día me recibió con los brazos abiertos. Al empezar esta etapa, llegué llena de ilusión, con muchas ganas de aprender y con un horario que me resultaba muy interesante, ya que me permitía pasar por varias especialidades: Orientación, Pedagogía Terapéutica (PT), Audición y Lenguaje (AL) y el Aula TEA.
Durante las primeras semanas, esa ilusión se mantuvo intacta. Sin embargo, con el paso del tiempo me di cuenta de que algunas especialidades despertaban en mí un mayor interés que otras. Me habría encantado tener más libertad para moverme entre ellas y profundizar en aquellas que más me motivaban, algo que, lamentablemente, no fue posible y que me deja una pequeña espinita.
Aun así, el balance general de esta experiencia es más que positivo. He tenido la suerte de coincidir con profesionales que no solo me han enseñado muchísimo, sino que también me han tratado con cercanía y respeto. Con la orientadora, por ejemplo, he podido participar activamente en evaluaciones psicopedagógicas, corrección de pruebas, redacción de informes y reuniones con familias,... algo que me ha ayudado a entender mucho mejor la labor del Departamento de Orientación. Con la PT he estado en sesiones de apoyo, trabajando todas las diferentes áreas con el alumnado, y en el Aula TEA he aprendido muchísimo sobre la atención a niños con Trastornos del Espectro Autista, cómo acompañarlos emocionalmente, trabajar con ellos los diferentes proyectos del centro, ayudarles a calmarse en momentos difíciles y mantener una rutina estructurada.
Una de las partes que menos pude explorar fue el trabajo del AL. Me hubiese gustado entender mejor su función y observar de cerca su intervención, pero por distintos motivos no fue posible.
En general, aunque no he podido poner en práctica muchos de los conocimientos adquiridos en la carrera, -ya que, en ocasiones, he sentido que lo trabajado no tenía una relación directa con lo que hemos estudiado-, esta experiencia me ha permitido abrir los ojos a la realidad del entorno escolar desde una perspectiva más práctica y humana. He aprendido observando, escuchando y acompañando, y eso me ha aportado una visión muy valiosa del día a día profesional en contextos educativos reales.
Me siento muy afortunada por el trato recibido, tanto por parte de los profesionales como del alumnado. Me han hecho sentir parte del centro, me han permitido aprender y, sobre todo, me han enseñado con el ejemplo. Me llevo conmigo no solo aprendizajes técnicos, sino también mucho cariño y motivación para seguir formándome como futura pedagoga. Además del crecimiento profesional, me llevo también una experiencia muy positiva a nivel personal: he compartido momentos, salidas, excursiones, conversaciones y vínculos que han hecho que mi paso por el centro sea aún más especial. Termino esta etapa con más claridad sobre mi vocación, con aprendizajes que no se recogen en artículos ni manuales y con mucho agradecimiento por cada persona que ha formado parte de este proceso.
Volver a este centro, donde di mis primeros pasos como alumna, y ahora crecer como futura profesional, ha sido un aprendizaje que va más allá de lo académico.
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