Hola a todos, soy Daniela Barrera De la Peña y, como he mencionado anteriormente, estoy realizando mis prácticas en el IES Margarita Salas. A continuación, voy a explicar los distintos tipos de evaluación que se aplican en este centro educativo: evaluación diagnóstica, formativa y sumativa.
Evaluación Diagnóstica Inicial
En este centro, la evaluación diagnóstica inicial tiene como finalidad conocer las fortalezas y debilidades del alumnado al comenzar el curso. Para ello, el profesorado realiza una observación directa con el objetivo de detectar posibles dificultades y ofrecer cuanto antes adaptaciones específicas que respondan a las necesidades del estudiante. Además, se revisa si el alumno ya ha recibido adaptaciones curriculares o apoyo educativo en cursos anteriores, lo que permite tener una visión más completa de su trayectoria. Durante esta fase, los docentes valoran aspectos como la participación en clase, la realización de tareas, las habilidades sociales, la conducta, la autonomía y los hábitos de estudio.
Una vez a la semana, se celebra una reunión de coordinación tutorizada por el orientador del centro, que está disponible para apoyar al profesorado en la detección de posibles casos que requieran una intervención más específica. En estas sesiones se comparten observaciones y, si se considera necesario, se deriva al alumno al Departamento de Orientación, donde se realiza una evaluación psicopedagógica.
Cuando el caso lo requiere, se solicita además la colaboración del Equipo de Orientación Educativa (EOE) para ampliar la información o establecer medidas de apoyo más específicas.
Evaluación Formativa
La evaluación formativa se desarrolla a lo largo de todo el curso y tiene como objetivo hacer un seguimiento continuo del proceso de aprendizaje. Para ello, se aplican distintas estrategias como informes, pruebas escritas y orales, permitiendo así un control del progreso y de la calidad educativa.
En el caso de alumnos con Necesidades Educativas Especiales (NEE) o Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (NEAE), el orientador realiza una evaluación psicopedagógica para valorar el punto de partida del alumno y su evolución respecto a la evaluación inicial. Entre las pruebas utilizadas, se encuentran:
᳃ Pruebas de aptitudes e inteligencia:
RAVEN (Matrices Progresivas): Evalúa la inteligencia no verbal mediante el razonamiento abstracto, sin interferencia del lenguaje.
WISC-V: Prueba ampliamente reconocida para evaluar el cociente intelectual. Analiza capacidades cognitivas como atención, memoria, razonamiento y resolución de problemas.
᳃ Pruebas de rendimiento académico:
PROLEC-SE: Evalúa componentes de lectura y escritura. Es muy útil para detectar dislexia o disortografía.
CLP (Comprensión Lectora): Permite conocer el nivel de comprensión lectora del alumnado según su curso.
᳃ Pruebas de orientación vocacional y profesional:
KUDER-C: Cuestionario que recoge los intereses vocacionales del alumno organizados por áreas profesionales.
CDV (Cuestionario de Decisión Vocacional): Evalúa el grado de madurez vocacional, la claridad de las metas y las influencias externas.
Estas pruebas se aplican especialmente a aquellos alumnos que presentan indecisión vocacional, para ayudarles a identificar opciones formativas acordes a sus intereses y habilidades.
᳃ Pruebas socioemocionales y de personalidad:
AF-5 (Autoconcepto Forma 5): Evalúa el autoconcepto en diferentes áreas: académica, social, emocional, familiar y física.
CEE (Cuestionario de Clima Escolar): Analiza cómo perciben los estudiantes el ambiente escolar, en aspectos como la seguridad, pertenencia y convivencia.
Estas pruebas se complementan con entrevistas individuales tanto con el alumnado como con sus familias, lo que permite obtener información relevante sobre el entorno del estudiante, su conducta y su rendimiento académico.
Evaluación Sumativa
La evaluación sumativa, o final, consiste en la valoración global del proceso de aprendizaje a través de la suma de resultados obtenidos en pruebas, trabajos y observaciones a lo largo del curso. Su finalidad es calificar al alumnado y comprobar si ha alcanzado los objetivos y competencias del nivel correspondiente.
En esta fase, el orientador del centro elabora un informe final del alumnado, recopilando toda la información recogida durante el curso, y analiza la efectividad de las medidas implementadas. Además, participa en reuniones conjuntas con el equipo docente, especialmente en los casos de alumnos que no han alcanzado los objetivos del curso.
En estas reuniones donde participan los tutores y el orientador, se valoran los resultados y el progreso individual del alumnado, tomando decisiones importantes sobre su promoción, posibles adaptaciones curriculares o medidas de refuerzo educativo. Así, se cierra el proceso educativo con una evaluación justa, reflexiva y orientada al futuro académico y personal de cada estudiante.
Me ha parecido muy interesante la explicación sobre los tipos de evaluación en tu centro Daniela. Destaco especialmente que me ha parecido muy completo el hecho de que se haga uso de distintas pruebas en la evaluación formativa, lo cual demuestra un seguimiento individualizado y riguroso del progreso del estudiante. Sin duda, es un enfoque muy profesional y centrado en el bienestar y desarrollo del alumnado!
ResponderEliminarEs importante, como recoges, la enseñanza individualizada para que a cada alumno se le pueda valorar según sus características. Enhorabuena por tu trabajo. Un saludo, Rocío Piñero.
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