Soy Laura Pozo, alumna de 3º de Pedagogía y mi intención al compartir estas reflexiones es ofrecer una visión objetiva sobre mi experiencia en el centro de prácticas, destacando tanto los aspectos positivos como las áreas que podrían mejorarse. A pesar de que la estancia ha sido en su mayoría agradable, especialmente gracias al trato del alumnado, he notado ciertos aspectos de la organización y las relaciones que podrían beneficiarse de algunos ajustes.
Un ejemplo de la falta de estructura es la relación con mi tutor de prácticas, quien también ocupa el cargo de director de la academia. Su estilo de comunicación, a menudo marcado por un tono elevado y autoritario, y su presencia mínima en el aula, generan una sensación de desconexión entre el personal docente y la dirección.
En cuanto a la gestión del trabajo, las directrices proporcionadas no siempre son claras ni consistentes, lo que genera confusión entre los miembros del equipo. Las instrucciones varían según la persona que las emite, dificultando la coordinación de tareas y aumentando la frustración. Además, la comunicación con el director es limitada, lo que contribuye a una sensación de aislamiento y falta de apoyo en momentos clave.
Otro desafío es el trato desigual que recibimos algunos estudiantes en prácticas por parte de ciertos docentes. Aunque no todos presentan esta actitud, es evidente que hay una diferencia en el trato con respecto a otros profesionales contratados recientemente. Esta falta de comunicación y cohesión entre los miembros del equipo multiprofesional crea un ambiente algo tenso y puede dificultar la integración de los nuevos miembros como nosotros.
En cuanto a los recursos disponibles, he notado una carencia de personal especializado en niveles más avanzados y una falta de actualización en los materiales educativos. Los contenidos no siempre están adaptados a las necesidades de los estudiantes, lo que impacta directamente en la calidad del aprendizaje.
Durante la primera semana, realicé tareas como la creación de presentaciones y carteles para promocionar cursos gratuitos cuando esto no estaba dentro de mis responsabilidades iniciales, ya que hay una estudiante de prácticas del grado de Comunicación, alumna que también hizo las mismas presentaciones y carteles. También realicé una selección de empresas para prácticas profesionales y trasladar datos personales a bases de datos de correos electrónicos.
La segunda semana, me encargué de elaborar cuestionarios para estudiantes que se preparan para la prueba de la ESA. Sin embargo, las preguntas provienen de ChatGPT, lo que considero inapropiado como herramienta pedagógica. Además, estas tareas se realizan en horarios poco productivos como en las mañanas ya que el director lo justifica como que "no se hace nada importante".
Finalmente, el ambiente dentro del grupo de estudiantes en prácticas ha sido positivo, ya que formamos un equipo de apoyo mutuo. No obstante, las expectativas contradictorias que se nos imponen, como ser responsables de la atención individualizada hacia los estudiantes mientras nos piden evitar el ruido, generan una dinámica algo confusa ya que al estar en una misma aula 10 alumnos y 5 estudiantes de prácticas es inevitable que se cree un murmullo. Además, las técnicas de enseñanza no siempre favorecen el aprendizaje activo, ya que se prioriza la memorización repetitiva sobre un enfoque más dinámico y reflexivo.
En conclusión, aunque la academia ofrece una valiosa oportunidad de aprendizaje, hay áreas que requieren una revisión urgente para mejorar la comunicación, la jerarquía y la calidad educativa. Estos ajustes permitirían no solo un mejor ambiente de trabajo, sino también una enseñanza más efectiva para los estudiantes.
Laura, estoy a tu disposición en tutoría por si necesitas comentarme directamente. Un saludo, Rocío Piñero.
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