A pocos días de finalizar el período de prácticas, me siento desilusionada con el centro. Comencé esta etapa con bastantes expectativas, de las cuales pocas, o muy pocas, se han cumplido. Algunas de ellas eran especialmente importantes para mí, como crecer profesionalmente y desarrollar las tareas propias de mi profesión. Sin embargo, los logros alcanzados han sido muy bajos. Tal como he mencionado en entradas anteriores del blogger, mi función principal se ha limitado a impartir lo que podríamos considerar “clases particulares”, centradas únicamente en que los alumnos completen las actividades del colegio o instituto, sin un acompañamiento pedagógico real.
En cuanto al clima de trabajo, ha sido positivo con mis compañeras y compañeros en prácticas, con quienes he compartido experiencias agradables. No obstante, no me he sentido cómoda trabajando con algunos usuarios del centro, lo que ha dificultado mi integración y desarrollo.
Quiero destacar de forma positiva que sí he aprendido junto con el alumnado. En muchas ocasiones, al no dominar determinados contenidos, me he visto en la necesidad de estudiarlos, comprenderlos y explicarlos para que pudieran realizar sus tareas. Este proceso me ha permitido adquirir nuevos conocimientos de forma autónoma.
Por otro lado, no he tenido la posibilidad de conocer las dificultades específicas de cada menor, ya que no se nos ofreció un contexto claro ni se compartió ningún tipo de diagnóstico o información relevante sobre el alumnado. Fue únicamente a través del trabajo directo cuando fui detectando, de forma intuitiva, algunas de las dificultades que presentaban.
Tal como he expuesto anteriormente, el centro sigue una metodología tradicional, centrada exclusivamente en el estudio y la realización de deberes. No se promueve un aprendizaje dinámico. De hecho, he podido observar cómo muchos de los estudiantes han perdido la motivación por aprender, llegando a considerar su asistencia al centro un "castigo".
Hola Celia,
ResponderEliminarGracias por compartir tu experiencia con tanta sinceridad y detalle. Siento mucho que tus expectativas no se hayan cumplido y que esta etapa, que debería haber sido de crecimiento y descubrimiento profesional, haya resultado tan limitada en cuanto a oportunidades reales de aprendizaje pedagógico.
Me parece muy valiente por tu parte reconocer esas carencias, pero también saber poner en valor aquellos pequeños logros que sí has alcanzado, como el aprendizaje autónomo a través del contacto directo con el alumnado. Esa capacidad para adaptarte y buscar soluciones por ti misma, incluso en contextos poco favorables, habla muy bien de tu compromiso profesional.
También entiendo lo frustrante que debe haber sido no tener información sobre las dificultades de cada menor y tener que “intuir” cómo ayudarles. Eso debería haber sido algo básico para poder hacer bien nuestro trabajo. Es una lástima que no te hayan facilitado esa información ni te hayan proporcionado un acompañamiento más formativo por parte del centro.
Ojalá que esta experiencia, aunque frustrante en muchos aspectos, te haya servido para tener más claro qué tipo de educación quieres construir, y eso también es parte del aprendizaje.
¡Un abrazo y mucho ánimo!