¡Hola! En el centro donde realizo mis prácticas, la evaluación del alumnado no sigue un modelo formal, es decir, no hay evaluación inicial, ni formativa ni sumativa. En lugar de aplicar pruebas diagnósticas sistemáticas para conocer el nivel de cada estudiante al comenzar, se opta por un seguimiento continuo basado en la observación y en los resultados académicos que los propios alumnos o sus familias aportan desde sus centros escolares.
Durante mi primera semana de prácticas, elaboré una prueba de simulación para una alumna que se preparaba para el acceso a un ciclo formativo de Grado Superior. Sin embargo, esta fue una excepción, ya que desde entonces no se han realizado más exámenes o actividades diagnósticas para detectar el nivel o posibles dificultades del alumnado.
El centro lleva un registro diario en una hoja de Excel (añadido como forma evaluativa desde la semana pasada), donde se anota información como la asistencia, las tareas escolares que trae cada alumno, las actividades realizadas, la hora de entrada y salida, el docente responsable, y las fechas de los próximos exámenes. Este sistema permite llevar un control del compromiso y evolución de los estudiantes, aunque no se centra exclusivamente en los resultados académicos, sino también en aspectos como la actitud en clase, el comportamiento y la disposición hacia el aprendizaje.
La identificación de necesidades se realiza de manera progresiva durante las sesiones. En función de lo observado, se proponen pequeñas actividades de refuerzo personalizadas, aunque estas no forman parte de un plan general del centro. En muchos casos, somos los propios alumnos en prácticas quienes buscamos materiales complementarios para ofrecer un apoyo más adaptado a cada estudiante, ya que los recursos del centro son limitados y bastante generales.
A pesar de la ausencia de evaluaciones internas formales, el progreso del alumnado se valora a través de sus calificaciones externas y del seguimiento que se hace en el día a día. También se fomenta la autoevaluación, permitiendo a los estudiantes reflexionar sobre su propio aprendizaje y expresar su nivel de satisfacción con el centro.
En conclusión, aunque el seguimiento en el centro es constante y permite adaptarse a las necesidades del alumnado, sería beneficioso implementar una evaluación inicial y continua más estructurada. Esto facilitaría la detección temprana de carencias y permitiría diseñar intervenciones pedagógicas más eficaces y personalizadas desde el comienzo, especialmente en un contexto donde muchos estudiantes presentan dificultades para consolidar los aprendizajes básicos necesarios para avanzar con éxito.
Es positivo que vayas tomando tu perfil de pedagoga para poder ir identificando las ventajas e inconvenientes con los que estáis trabajando. Espero todo vaya bien. Un saludo. Rocío Piñero.
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